España, año 2024. Vivimos en completa armonía con nuestros teléfonos inteligentes y ordenadores. Almacenan nuestras fotos y videos, nuestros datos personales, tarjetas bancarias y documentos privados. Podríamos decir que una copia de nuestra vida entera está ahí dentro.
Mi compañero Máximo, es un “dinosaurio” para las nuevas tecnologías, pero con olfato fino para el mundo asegurador. Es un agente de la vieja escuela, y de los pocos que se resisten a usar smartphones y comunicarse por WhatsApp, en un mundo en el que la IA empieza a sonar menos a ciencia ficción y ser algo común en nuestro día a día. Aun así, él no termina de creer en estos cambios, y que detrás de ellos existen verdaderos riesgos.
Por eso, cuando el lunes de cada semana nos juntamos en la cafetería de siempre, le hablo de un año y un nombre: 1988 – El Gusano de Morris. Un suceso que se puede considerar como el primer ciberataque conocido en la industria de los seguros.
– Mira Máximo, desde el año 2000 se han ido produciendo los ciberataques más importantes de la historia (como por ejemplo en 2017 el caso WannaCry y en 2020 el caso SolarWinds). Ataques que se están haciendo cada vez más complejos y peligrosos para las personas, empresas y economías del mundo.
– ¡Ya ves, si es que lo tecnológico no trae más que riesgos para el mundo! – me decía Máximo, mientras intentaba dar un sorbo a su café con leche.
– Así es Máximo, pero al igual que los riesgos derivados de cualquier actividad, tanto personal como empresarial, que durante toda la vida han tenido lugar. ¿Y qué hemos hecho con esos riesgos? ¡Asegurarlos! – le contesté dejando mi descafeinado sobre la mesa y continué – Los riesgos cibernéticos existen y nos pueden afectar en prácticamente todos los aspectos de nuestra vida. Como individuos, desde el robo de nuestra tarjeta bancaria o la suplantación de nuestra identidad; y como empresarios desde el bloqueo de nuestra cadena de suministro o el robo de datos de clientes. Estos ejemplos están ocurriendo cada día.
– Soy consciente – me respondió – pero el temor a lo nuevo siempre ha podido conmigo.
– Entonces te voy a dar el mismo consejo que le doy a mis clientes. Déjate asesorar por especialistas, bien formados y preparados, y asegúrate de tomar todas las medidas de prevención que te aconsejen a la hora de utilizar tus dispositivos electrónicos. La era de los riesgos cibernéticos no ha hecho más que comenzar.
Gonzalo de Pablo.
