En 1769 la máquina de vapor creo un gran revuelo entre los trabajadores, dando pie a un gran miedo por la supuesta pérdida de empleo, pero propició la gran revolución industrial, que las personas se pudieran trasladar a diferentes lugares y que el transporte de las mercancías fuese mucho más rápido y todo esto no solo mejoró la vida de todo aquel trabajador que utilizaba la fuerza bruta o los animales, si no que generó nuevos empleos que hicieron que se mejorara la vida en general.
Desde hace unos años, el término Inteligencia Artificial está generando revuelos comparables con los de aquella época, pero ¿Debemos de temer esta nueva “revolución”? Esta humilde escritora cree firmemente que no, necesitaremos una adaptación y una reeducación de nuestros principios, pero la IA viene para ayudarnos y lo más importante, viene para quedarse.
La IA es un término que comenzó a acunarse en la década de 1950 con la intención de que los ordenadores pudieran asemejarse lo máximo posible al pensamiento humano y que fuesen capaces de tomar decisiones autónomas, y aunque aún estamos muy lejos, las posibilidades de la IA son infinitas, siendo capaz desde crearnos un discurso en menos de un minuto de cualquier tema, hasta recepcionar llamadas identificando a clientes o sus necesidades, poniéndolos en contacto con la persona adecuada e incluso captando su nivel de enfado.
En el sector asegurador será una herramienta clave en el desarrollo de las compañías y los mediadores, es más, ya lo está siendo, ya que muchas compañías ya la utilizan, sin obviar el papel fundamental que sigue jugando el capital humano, dicho esto, ¿Cómo encaja la IA y el capital humano? La respuesta es sencilla: complementándose. La IA nos hará más eficaces, llevando a cabo tareas que nos liberarán y nos permitirá dedicar tiempo a otras funciones.
Todo no es bueno, los empleos de baja cualificación se verán mermados, es decir, las tareas más cotidianas serán reemplazadas por la IA, y será necesario más que nunca la formación y la profesionalización para sobrevivir en cualquier sector.
En definitiva, al igual que la revolución industrial, la IA será un salto extraordinario hacia adelante en la historia de la civilización.
Sara Torres.
