EL SEGURO QUE CAMBIA LA VIDA

Siempre he pensado que el seguro de vida es uno de los seguros más importantes que podemos tener contratados. Un producto, que nos ofrece un ingreso económico para los beneficiarios designados, en caso de que la persona contratante fallezca. 

Podemos predecir múltiples eventos que pueden suceder a lo largo de nuestra vida, pero la muerte es uno de los cuales, no podemos saber a ciencia cierta cuándo o cómo sucederá, y mucho menos, en qué circunstancia podemos estar en ese momento. Es por ello, que debemos anticiparnos para proteger a los que más queremos. 

Según un informe publicado por la Investigación Cooperativa entre Entidades Aseguradoras y Fondos de Pensiones (ICEA), en 2021, había aproximadamente 21,7 millones de contratos de seguros de vida individuales en vigor en España. Siendo la tasa de contratación más alta en mujeres (56,1%) que en hombres (53,9%).

Aproximadamente, el 80% de las personas de 65 años o más, tienen contratado algún tipo de seguro de vida, mientras que, en el caso de los menores de 35 años, sólo un 40% tendría contratado un seguro de vida. 

Hay que tener en cuenta que no solamente cubren la vida, también se puede contratar coberturas adicionales como la incapacidad permanente total y absoluta. La incapacidad puede definirse como una lesión o enfermedad laboral que afecta a la capacidad de ganarse la vida.

Existe la incapacidad total, que inhabilita al trabajador para la realización de todas o las tareas principales de su profesión habitual, pero no impide que pueda dedicarse a otra profesión distinta y la absoluta, que te incapacita para cualquier tipo de trabajo. 

Como mamá joven y autónoma, me preocupo bastante por el futuro de mis hijos y de cómo lo afrontarán en caso de que alguno de sus pilares fallezca o suframos una incapacidad y no podamos generar los ingresos que hoy generamos. Sobre todo, en caso de que sigan siendo pequeños o muy jóvenes para mantenerse ellos mismos y/o mantener el ritmo de vida que actualmente llevan. 

Debemos concienciarnos de que realmente, nadie está exento de que en algún momento pueda suceder algo y aunque seamos jóvenes, tenemos un largo futuro por delante. Contratamos seguros de hogar, de autos, de mascotas…pero nos olvidamos del más importante, el de vida. 

Lo primero que hay que tener en cuenta son los gastos fijos que se tienen normalmente como puede ser la hipoteca, vehículos, colegio de nuestros hijos, extraescolares, estudios universitarios o incluso algún master que puedan llegar a cursar… a eso tenemos que sumarle todos los gastos que puedan ser necesarios el día de mañana. 

Podríamos pensar que realmente la otra parte se puede hacer cargo de aquellos gastos, pero normalmente en las casas españolas, son necesarios dos sueldos para poder hacer frente a todos los gastos que pueden derivarse del día a día. 

En el caso de que en algún momento yo no pudiera estar, quiero estar tranquila de que podrán realizar todas aquellas cosas que se propongan y que no tengan que dejar aquello que desean o les guste por falta de dinero. 

Bastante dura es la pérdida de una persona a la que queremos, como para que también deban sufrir las consecuencias económicas. Y os lo digo por experiencia, que mi padre falleció siendo yo una adolescente. 

Por todo esto, para mí es un seguro imprescindible en la vida de cualquier familia.

 

Sabina López.