Llevo más de veinte años en España, y como todo inmigrante vine a labrarme un futuro mejor. Desde que llegué a este mundo (el del seguro) tengo que decir que todo ha evolucionado mucho, muchísimo.
Recuerdo mi primer condicionado en papel, un libro que pesaba lo suyo. Cuando tenía que solventar las dudas de un cliente tenía que echar mano de la biblioteca que me creé a mano en un espacio de mi puesto de trabajo, y no sólo eso, sino que utilizaba los post-it como separadores y tener localizadas las coberturas. Con este método te podías pasar una mañana consultando y resolviendo dudas.
Hoy en día lo puedes consultar a través de las nuevas tecnologías: en un click puedes descargar el condicionado adecuado y en unos minutos hacer la búsqueda de la garantía o cobertura que necesites.
¡Caray como cambia la vida! -me digo muchas veces-. Así como ha cambiado el sector, el seguro de repatriación también ha evolucionado. Hace años el precio era mucho más elevado que actualmente, y la posibilidad de que las Compañías contemplasen incluir esta garantía suponía un gasto considerable.
A día de hoy existen compañías que incluyen a través del seguro de decesos, vida o salud esta garantía de repatriación, y lo bueno es que no sólo se limitan al sepelio, si no que ofrecen servicios adicionales como por ejemplo consulta a servicios médicos, asesoramiento jurídico, etc.
Muchos de los que migramos añoramos nuestra querida tierra, y sé por muchas amistades y sus familias que su deseo es volver a la tierra que les vio nacer ¡quién me diría hace 20 años que podría tener un seguro de decesos y repatriación a la vez, de contar con la tranquilidad de estar cubierto no sólo en caso de fallecimiento sino también por accidente o enfermedad que dan muchas de las Compañías al ofrecer este tipo de seguro!
El fallecimiento de un ser querido es ya un momento dramático, una triste situación que tiene que afrontar la familia, ¿Quién tiene cabeza para afrontar la parte burocrática de la situación? Creo que nadie tiene el cuerpo para esos berenjenales.
Es cuando lo valoras y agradeces tener un seguro contratado.
Autora: VERÓNIKA RUIZ.
